Para Leonora Carrington, sus manos fueron el elemento conductor hacía la creación y la comunicación. En su trabajo se observa la estrecha relación entre su mente y sus manos descubriendo un sinfín de posibilidades para producir lo impensable. Las manos de los personajes en su obra han sido un enigma difícil de resolver aun cuando constatamos su predominio visual, desde donde envían señales visibles o ambiguas que nos incitan a examinar, interpretar de diversas formas y conocer su intención en las piezas; algo que a la artista le complacía ante su negativa de dar declaraciones acerca de sus creaciones, respondiendo a las interrogantes con “what do you see”?

 

En su obra escultórica las manos de los personajes se muestran sutiles y vanguardistas, de tamaño grande y forma alargada, con dedos finos y singularmente largos (similares a las suyos), con una multiplicidad gestual que muestra en sus personajes las emociones, sentimientos y actitudes en las que pareciera que sus manos fueran sus propias musas. Así mismo en su obra pictórica, a las manos de los personajes les otorga la fuerza expresiva para narrar por medio del lenguaje no verbal, insinuando lo que acontece en ellas con una carga de simbolismo, conexiones y misterios.

 

Carrington era ambidiestra, teniendo la capacidad de escribir y pintar con ambas manos. Así mismo, tenia la habilidad de realizar escritura en espejo, al igual que el artista florentino Leonardo Da Vinci (1452-1519). Esto demuestra una conexión sobresaliente entre su mente y sus manos al poder dominar ambos hemisferios del cerebro, a diferencia de cualquier individuo zurdo o diestro. Esta destreza se ve reflejada de forma recurrente en las manos presentes en su obra, como también lo fueron para Da Vinci con sus magníficos trabajos de manos plasmadas en sus obras más importantes como la Mona Lisa, Salvator Mundi, San Juan Bautista o La Virgen de las Rocas, por mencionar algunas y que cargados de una fuerte simbología se convertirían en íconos de la historia.

 

A pesar de que cinco siglos separan a Da Vinci de Carrington, la coincidente habilidad de ambos artistas aclararía la interrogante de la sobresaliente y expresiva presencia de las manos en sus obras, haciéndolas puntos importantes de estudio y atención.

 

 

Constance Jones

“For Leonora Carrington, her hands were the driving element towards creation and communication. Her work shows a close relationship between her mind and her hands discovering endless possibilities to produce the unthinkable. The hands of the characters in her work have been a difficult enigma to solve, even though we find their visual dominance sending visible or ambiguous signals that encourages us to examine, interpret them in various ways and find out her intention in her work; something that the artist was pleased with given her refusal to give statements about her creations, answering questions with “What do you see”?

 

In her sculptural work the hands of her characters are subtle and avant-garde, elongated and large in size, with fine and singularly long fingers (similar to hers), and a gestural multiplicity that shows in her characters the emotions, feelings and attitudes in which it seems that her hands were her own muses. Also in her pictorial work, the hands of the individuals are given the expressive force to tell the story in the pieces through a nonverbal language, suggesting what happens in them with a load of symbolisms, connections and mysteries.

 

Carrington was ambidextrous, having the capability to paint and write with both hands. Likewise, we have observed that she had the ability of mirror writing such as the Florentine artist Leonardo Da Vinci (1452-1519). This demonstrates an outstanding connection between her mind and her hands by being able to master both hemispheres of the brain, unlike any left-handed or right-handed individual. This skill is reflected on a recurring manner in the hands present in her work, as it did for Da Vinci with his magnificent handwork embodied in his most important works such as Mona Lisa, Salvatore Mundi, John The Baptist or The Madonna of the Rocks, which loaded with a strong symbology, would become icons of history.

 

Although five centuries separate Da Vinci from Carrington, the coincidental skills of both artists would clarify the question of the outstanding and expressive presence of the hands in her works, making them important subjects of study and attention.”

 

 

Constance Jones