Rodrigo Meneses, es un artista que radica en San Luis Potosí. Es profesor investigador en la Coordinación Académica en Arte de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Su preparación artística incluye la Licenciatura en Artes Plásticas, Maestría en Historia del Arte Mexicano y Doctorado en Artes Visuales. Ha participado en 11 exposiciones individuales y 40 colectivas en diferentes ciudades del país, así como en Chicago (EUA) y Londres (Inglaterra).

Su obra se caracteriza por la exploración de reacciones emocionales y corporales ante diferentes estímulos, experimentando entre las artes visuales, el arte expandido, el performance, la instalación y metodologías psicológicas.

En los últimos meses Rodrigo realizó una estancia de investigación artística en el Museo Leonora Carrington de San Luis Potosí. Esta exposición es el resultado de dicha investigación.

El tema más recurrente del artista es el cuerpo humano. En particular le interesa como en el cuerpo se presentan reacciones y movimientos que muestran emociones. El mundo interior

emocional, imaginario y simbólico se vuelve transformación es lo que le interesa.

El título de la exposición se refiere a que cuando pensamos, siempre recurrimos a la ficción (lo inventado) porque lo que no sabemos con certeza ‘lo llenamos’ con nuestros recuerdos (que no siempre son muy confiables), de deseos, miedos y expectativas.

Para llevar a cabo esta exposición, Meneses primero realizó cerca de 60 performances solitarios ante una cámara de video. Los performances duraban entre unos pocos segundos y alrededor de veinte minutos. En ellos, se presentaba distintas dinámicas durante las cuales decía lo que le pasaba por la mente.

A partir de los videos registró en una bitácora cuando se presentaban los pensamientos, asignándoles categorías como: pasado, presente, futuro; recuerdo lejano, recuerdo cercano; planeas inmediatos, planeas a medio plazo, etc. En la bitácora se registró el tipo de pensamiento y en qué momento aparecía con minuto y segundo.

La bitácora sirvió de punto de partida para realizar dos tipos de productos artísticos:

- Los primeros son esquemas llenos de palabras, en donde el espacio del muro sirve para distribuir los pensamientos según el momento en el que aparecieron.

- El segundo tipo de esquema se deriva del primero. En estos esquemas las palabras han sido eliminadas y solo quedan las formas sugeridas por la distribución de palabras. De este modo, Meneses crea dibujo, pero no a partir de la observación o la imaginación, sino a partir de un proceso de investigación artística.

Una característica interesante de su trabajo es que no es personal: no hay anécdotas. No nos enteramos de lo que está pensando, sino solo de categorías de pensamiento. Su trabajo busca visibilizar el proceso del pensamiento, pero no solo el del artista, sino el de todos.

En un trabajo anterior, por ejemplo, le pidió a un cierto número de personas que describieran lo que es el miedo. Después generó una especie de promedio de lo recabado. A partir de esto creó una instalación que representa lo que un grupo de personas relacionan con el miedo (incluido el artista).

En esto se parece a la situación de esperar el autobús. Si estamos en la parada de autobús con otros, cuando alguien dice ‘ahí viene’, nadie se confunde porque no haya dicho la palabra ‘autobús’. De la misma forma, el monologo interior se salta palabras o pensamientos que no necesita repetir.

En el texto introductorio se habla del monologo interior. Con esto nos referimos a la conversación que tenemos con nosotros mismos y que en general sucede sin que hablemos en voz alta. Este monologo ha sido estudiado por la psicología. Una de sus conclusiones es que es un dialogo abreviado, donde no se respetan las reglas gramaticales. También es abreviado, es decir, las palabras no siempre nos las decimos completas. En tercer lugar, es predicativo, como ya sabemos en qué estamos pensando no lo mencionamos, solo lo que vamos a hacer.